na na na na na na naa [eddie santiago]
me temo
que la luz del abanico
nos cortará en lasquitas
entregados fuertemente a la charrería sin fin
colocamos los puestos de cada cosa en el envase de jugo de manzana vacío
nos desaprendemos dichos puestos
y luego de una tarde agitada
buscamos rastros de lo que nos queda detenidamente en el piso
con el ojo sore
abierto
la pestaña simplemente descansando sobre suelo
y aguantandolo a uno todo
viene a echarnos el chubasco
así como así
después de todo
el muchacho que canta mientras la calle se inunda
y no quiere esquivarse el deseo
a: de cantar
b: de flood his shoes
c: de ahuecarse en mi oreja
su voz de ocho de la noche
y pretender que yo me crea que su nombre no tiñe
todas las cosas que toco
sin estos dedos
recibo la llamada a la una y veintitres y sigue siendo juancarlos
lo que denota que ha pasado un tiempo
y que la historia que comienza debe escribirse en un espacio aparte
con título y todo
y probable desarrollo.
que la luz del abanico
nos cortará en lasquitas
entregados fuertemente a la charrería sin fin
colocamos los puestos de cada cosa en el envase de jugo de manzana vacío
nos desaprendemos dichos puestos
y luego de una tarde agitada
buscamos rastros de lo que nos queda detenidamente en el piso
con el ojo sore
abierto
la pestaña simplemente descansando sobre suelo
y aguantandolo a uno todo
viene a echarnos el chubasco
así como así
después de todo
el muchacho que canta mientras la calle se inunda
y no quiere esquivarse el deseo
a: de cantar
b: de flood his shoes
c: de ahuecarse en mi oreja
su voz de ocho de la noche
y pretender que yo me crea que su nombre no tiñe
todas las cosas que toco
sin estos dedos
recibo la llamada a la una y veintitres y sigue siendo juancarlos
lo que denota que ha pasado un tiempo
y que la historia que comienza debe escribirse en un espacio aparte
con título y todo
y probable desarrollo.